De cómo la reina de Agustinia reclamó su trono. Prefacio.
Cierto día, un centauro muy conflictuado (no vale la pena andar dando nombres) recorría los pasillos del Olimpo tratando de encontrar una solución a su muy doloroso problema, su mente no dejaba de dar vueltas sobre el mismo tema y no parecía haber forma de solucionar aquel dilema.
Él transitaba aquellos parajes sin poder dejar de preguntarse cómo podía hacer para calmar su ansiedad y encontrar la paz, pero nada le servía. El problema de su absoluta soledad al ser el último de su especie era algo que no lograba superar, no había ningún miembro femenino de su especie con la cual compartir su vida eterna. Ni siquiera uno masculino (los griegos son bastante especiales en ese tema, así que… pero tampoco había).
Su Maestra, Palas Atenea, estaba de viaje ayudando a alguien a luchar contra otros, por lo que tampoco podía pedirle consejo, así que fue a ponerse de rodillas frente a la estatua de ella que Fidias había esculpido; allí lloró amargamente sus penas y rogó nuevamente por una respuesta, una solución, un rayo de luz… y lo recibió. Al principio creyó que se trataba de un rayo de sol que se reflejaba en los ojos de la estatua, pero luego comprendió que su Maestra le enviaba la respuesta que él no había podido encontrar.
Lleno de alegría, agradeció a su Maestra y fue directamente a hablar con Papote Zeus.
Cuando por fin fue recibido, sabía que se estaba jugando más que su vida.
—… y es por eso que, al no existir más centáurides, estoy más solo que Afrodita en fiesta gay de Polino y por eso quise…
—No, Quirón, no te puedo ayudar. Después del despelote que se me armó cuando Esculapio usó sus artes resucitadoras ya no acepto más regresos de la muerte.
—No es eso, ya sé que tendrías problemas con Hades porque le “sacás su gente”. Yo quiero otra cosa. Teniendo en cuenta que sos el más groso y que muchas veces te transformaste para seducir, quería ver… si yo… podía… en fin, ser… convertido en humano. ¡Aunque solo fuera por unas pocas horas al día! Para tener la posibilidad de pescar algo.
Zeus pensó unos segundos y respondió:
—¿Ves? Eso es mucho mejor que tu idea de resucitar a tus chicas.
—Ehhh, sí, Zeus, (¿para qué discutir?) ¿Entonces, me convertirías?
—Bueno, pero unas horas por día, solamente, porque necesito que sigas ocupándote de tus cosas en el Olimpo y si estás de humano todo el tiempo vas a estar siempre de joda.
Así, Quir… cierto centauro, tuvo la posibilidad de bajar a la ciudad unas horas por día a ver si conseguía una linda señorita con la cual compartir sus aventuras.
Continuará.
Él transitaba aquellos parajes sin poder dejar de preguntarse cómo podía hacer para calmar su ansiedad y encontrar la paz, pero nada le servía. El problema de su absoluta soledad al ser el último de su especie era algo que no lograba superar, no había ningún miembro femenino de su especie con la cual compartir su vida eterna. Ni siquiera uno masculino (los griegos son bastante especiales en ese tema, así que… pero tampoco había).
Su Maestra, Palas Atenea, estaba de viaje ayudando a alguien a luchar contra otros, por lo que tampoco podía pedirle consejo, así que fue a ponerse de rodillas frente a la estatua de ella que Fidias había esculpido; allí lloró amargamente sus penas y rogó nuevamente por una respuesta, una solución, un rayo de luz… y lo recibió. Al principio creyó que se trataba de un rayo de sol que se reflejaba en los ojos de la estatua, pero luego comprendió que su Maestra le enviaba la respuesta que él no había podido encontrar.
Lleno de alegría, agradeció a su Maestra y fue directamente a hablar con Papote Zeus.
Cuando por fin fue recibido, sabía que se estaba jugando más que su vida.
—… y es por eso que, al no existir más centáurides, estoy más solo que Afrodita en fiesta gay de Polino y por eso quise…
—No, Quirón, no te puedo ayudar. Después del despelote que se me armó cuando Esculapio usó sus artes resucitadoras ya no acepto más regresos de la muerte.
—No es eso, ya sé que tendrías problemas con Hades porque le “sacás su gente”. Yo quiero otra cosa. Teniendo en cuenta que sos el más groso y que muchas veces te transformaste para seducir, quería ver… si yo… podía… en fin, ser… convertido en humano. ¡Aunque solo fuera por unas pocas horas al día! Para tener la posibilidad de pescar algo.
Zeus pensó unos segundos y respondió:
—¿Ves? Eso es mucho mejor que tu idea de resucitar a tus chicas.
—Ehhh, sí, Zeus, (¿para qué discutir?) ¿Entonces, me convertirías?
—Bueno, pero unas horas por día, solamente, porque necesito que sigas ocupándote de tus cosas en el Olimpo y si estás de humano todo el tiempo vas a estar siempre de joda.
Así, Quir… cierto centauro, tuvo la posibilidad de bajar a la ciudad unas horas por día a ver si conseguía una linda señorita con la cual compartir sus aventuras.
Continuará.


2 Comments:
Che, me encantó tu blog!!! es la 1ra. vez que lo leo y quedé atrapada. Tam bién quedé atrapada por la sonrisa de Agustina, que, a esta altura, debe estar hermosa. aunque no los conozca, los felicito a los dos por tan hermoso retoño! Cariños y seguí escribiendo!!! Adriana
Te agradezco el comentario y te confirmo que Agus está hermosa más allá de las palabras. Y no puede ser de otra manera, ya que sale a la madre.
De a poco seguiré posteando todo lo referente a ella.
Te mando un beso, Adriana y gracias por comentar.
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